
Creemos en un solo Dios, un solo bautismo y una sola fe.
Creemos que es necesario confesar a Jesús con la boca y creer en el corazón que Dios lo levantó de los muertos. Creemos en el bautismo en agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Creemos en el bautismo en el Espíritu Santo y en los dones del Espíritu Santo.
Creemos en la santidad, tanto por dentro como por fuera.
Creemos en la restauración del alma y rechazamos todo lo que va en contra de la voluntad de Dios.
Textos Bíblicos que respaldan nuestras creencias:
Es importante que quien se une a este ministerio esté dispuesto a ser formado, a ser discípulo y a comprender que, por causa de la Palabra, enfrentará penalidades o persecución.
Se requiere someterse a la iglesia, ser obediente al pastor, quien respaldará y apoyará la visión. Es fundamental tener la visión de alcanzar almas para Cristo.
Que cada miembro esté dispuesto a trabajar para el Señor y junto a su pastor para que la visión se siga cumpliendo.
Bendiciones,
Su Pastor,
Evangelista Moisés Alicea
La verdadera Iglesia de Dios son todos los salvados por la gracia mediante la fe (confianza) en el Señor Jesús. Los miembros de la Iglesia verdadera es un remanente, aquellos que verdaderamente han nacido de nuevo. (1 Corintios 3:11, 1 Corintios 12:12-14; 2 Corintios 11:2; Efesios 1:22-23; 5:25-27). Rechazamos el ecumenísmo que se basa en la creencia de que todas las religiones adoran al mismo Dios, denominaciones o sectas que niegan al Hijo de Dios o Dios como lo revela la Biblia. (2 Juan 1:9, Ap.17:1-6) La gran comisión de la Iglesia es predicar la Buena Nueva del Salvador resucitado para la salvación de todos los que creen. (Marcos 16:15, Isaías 61:1-7, Mateo 28:19 y 20) La Iglesia no ha sustituido o reemplazado a Israel. Dios cumplirá todo lo terrenal y físico que le prometió a los descendientes naturales de Israel. Estas promesas no son para la Iglesia. Dios cumplirá todos sus promesas a los descendientes de Israel después de que reconozcan su pecado y acepten al Mesías. La iglesia e Israel, son apartes. Hay promesas para Israel y promesas para la Iglesia. (Israel-> Hechos 15: 14-16, Isaías 11:11-12:, Sofonías 3:14-15, La Iglesia-> Juan 14: 2-3, Filipenses 3:20-21, Juan 3:2, Apocalipsis 20:6). Rechazamos todo evangelio diluido con el fin de hacer el cristianismo más atractivo para las masas. La palabra de Dios no se acomoda, no se suaviza, se predica tal y como esta. (2Timoteo 4:3-4)
Segunda Venida: Jesús volverá con todos sus santos y sus ángeles para establecer un reino literal de justicia en la tierra por mil años, como los profetas predijeron. Sin embargo, el gobierno de Jesús y su reino será eterno con cielo y tierra nueva. (Juan 14:3, 1 Juan 3:2, Apocalipsis 1:7, Apocalipsis 21,22)
Evangelización: Creemos que una gran cosecha de almas se recogerá para Dios después del rapto, durante la gran tribulación. (Apocalipsis 7:1-7, Apocalipsis 11: 3-12 Ver más)
El Anticristo: Creemos que Dios permitirá que un gran engaño o ilusión venga en los últimos días para todos los que no creyeron en la verdad. Este engaño vendrá a través del anticristo encarnado por Satanás.
El padre de la mentira: Satanás es un ángel que se le conoce como el príncipe de la potestad del aire y/o el príncipe de este mundo. Él es el adversario y engañador que tentó a Adán y Eva al desobedecer cayerón en pecado, así la muerte entro al mundo. Satanás en los tiempos finales establecerá su reino en la tierra pero será destruido por Dios con la venida de Jesús en poder y gloria. Satanás será atado durante el reinado de mil años. Después, él será soltado para engañar a las naciones, una vez más. Satanás entonces será arrojado al lago de fuego y todos los que le siguen serán echados por toda la eternidad. (2 Corintios 4:4, 2 Corintios 4:4, Gen. 3:15, Ap. 21:1-7).
Juicio Eterno: Toda la humanidad aparecerá ante Dios. Los salvados en Cristo Jesús, darán cuenta de lo que hicieron en la carne. Este evento tendrá lugar antes del reino milenario de Cristo en la tierra con sus santos. Estos recibirán recompensas. Todas las almas que toman parte en la primera resurrección antes del reinado milenario no experimentarán la segunda sentencia o la segunda muerte, pero obtendrán la vida eterna con Dios. Todos los que no participan en la primera resurrección serán juzgados en el juicio del gran trono blanco de acuerdo a la ley eterna de Dios por lo que hicieron en su vida terrenal. Todos aquellos que no se encuentran en el libro de la vida serán lanzados al lago de fuego por toda la eternidad. Esta es la segunda muerte y todos los que toman parte en ella serán separados de Dios eternamente. (2 Corintios 5:10, Romanos 14:12, 1 Corintios 3:12-15).
El estudio de la profecía Bíblica del final de los tiempos (escatología), no es una distracción o una diversión. Las Escrituras proféticas fueron dadas para escudriñarlas y estudiarlas, para que cuando el Día del Señor venga, no tome de sorpresa a los cristianos y a los judíos. (Juan 13:19; 14:29; 16:4)
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